| A mediados de 2003 e influenciado por no sé qué magias, me compré un bastidor, unas pinturitas, tres pinceles y comencé a hacer un barquito que se supone simbolizaba cuando una ingrata me dejó. A medio camino averigüé que ya se me había olvidado la inspiración y que la talacha ocupaba todo en mi mente; esto del pintar es MUY entretenido. A veces me siento y hago sólo tres trazos, otras veces pasan tres horas y yo ni en cuenta del tiempo. En cuanto acabo las pinturas, las cuelgo... y en cuanto secan, las escaneo y las comparto con quien entra a este lugar. |