El cielo de invierno
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Todo comienza cuando el sol se oculta completamente bajo el horizonte, entonces aparece la estrella más brillante del firmamento, sólo el Sol y la Luna son más brillantes que “la estrella de las tardes”. Si se le observa por el telescopio, sin embargo, no encontramos ninguna estrella sino “una lunita”… se trata de Venus, planeta que lleva el nombre de la diosa del amor y en cuya superficie –por lo mismo, supongo- hay lluvias de ácido sulfúrico. El astrónomo Carl Sagan decía que de los sitios en el sistema solar, Venus debe de ser el más parecido al infierno.

Ando estrenando una cámara HP (Photosmart 620) la cual todavía no domino, por lo cual Venus salió así.
Cuando ya se obscurece más en forma aparece bien arriba en el cielo una estrella roja, ya no tan roja como nos sorprendió a mediados de este año, pero todavía nos cautiva… se trata de Marte, planeta que lleva el nombre del Dios de la Guerra y cuya superficie está tan desolada que da pena… pero a veces ahí soplan vientos a la mitad de la velocidad del sonido. Nunca he logrado una buena foto de Marte... y esta vez no ha sido diferente.
Miramos hacia el otro lado y encontramos otra estrella, no tan brillante como Sirio y mucho menos que marte… se trata del lugar más hermoso del universo: Saturno. Como es el que se mueve más lentamente a través del firmamento le pusieron este nombre (que corresponde a Cronos) del Dios más viejo del Olimpo, el Dios del Tiempo, el papá de los demás pues…

Y Saturno siempre se ha dejado retratar con gusto…
Más tarde aparece Júpiter en el firmamento… quizá un día de estos me quedo hasta temprano para verlo… y a la Luna no la he ubicado, pero quedan como promesas, en lo que comienzo a dominar mi nuevo juguete.